BAT (Bon à Tirar): definición, alcance legal y buenas prácticas
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El BAT: el acuerdo formal que precede a la impresión
El BAT, acrónimo de Bon à Tirer, designa el documento mediante el cual un cliente da su aceptación firmada para la impresión de un documento o una etiqueta, después de haber validado el contenido, la maquetación y los colores en una prueba presentada por el impresor. Esta validación generalmente ocurre justo antes del lanzamiento en producción de una serie, ya sea de etiquetas personalizadas, embalajes impresos o cualquier otro soporte que requiera un resultado conforme a las expectativas del solicitante.
El alcance del BAT va más allá de una simple formalidad comercial. En el plano contractual, libera al impresor de toda responsabilidad en caso de errores detectados después de la impresión, siempre que estos errores ya estuvieran presentes en la prueba validada por el cliente. Concretamente, si un error ortográfico, un color incorrecto o una información errónea estaba presente en el documento firmado como bueno para imprimir, la responsabilidad de ese error recae en el cliente que lo validó, y no en el profesional que ejecutó la impresión conforme a lo solicitado.
Esta regla explica por qué la fase de revisión del BAT constituye una etapa crítica en todo proceso de pedido de etiquetas personalizadas. Un profesional que encarga etiquetas con su logo, sus menciones legales o sus códigos de barras debe dedicar un tiempo real a la verificación de la prueba: ortografía, dimensiones, posicionamiento de los elementos, legibilidad de los códigos de barras a escala real, coherencia de los colores con la carta gráfica y conformidad de las menciones legales obligatorias según el sector de actividad, especialmente para el sector agroalimentario o productos bajo normativa específica.
Un punto a menudo subestimado es la fidelidad de los colores entre la pantalla, la prueba en papel y el resultado final en producción. Una prueba digital visualizada en una pantalla no calibrada no garantiza un resultado idéntico en impresión física, especialmente para colores vivos o grandes áreas de color sólido. Cuando la precisión colorimétrica es crítica para la imagen de marca, se recomienda solicitar una prueba física impresa en lugar de una simple maqueta digital antes de firmar el BAT.
En una relación profesional con el proveedor, el BAT también juega un papel de organización y trazabilidad. Establece una fecha de referencia a partir de la cual se inicia el plazo de producción y constituye una prueba archivada en caso de litigio posterior sobre la conformidad de una entrega. Para pedidos recurrentes sobre referencias ya validadas anteriormente, algunos proveedores ofrecen reutilizar un BAT anterior sin nueva prueba, lo que acelera el plazo de fabricación manteniendo la trazabilidad de la validación inicial. Sin embargo, se recomienda solicitar una nueva prueba cada vez que se modifique algún elemento del diseño, aunque sea menor, respecto a la versión previamente aprobada.