Avance en etiquetado: definición y papel en la fabricación de rollos
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El avance: una referencia milimétrica esencial para la fabricación de etiquetas
En el vocabulario técnico de la etiqueta adhesiva, el término avance se refiere al intervalo medido entre el inicio de dos etiquetas sucesivas en una misma tira. Concretamente, si se toma el borde inicial de una etiqueta y se mide la distancia hasta el borde inicial de la siguiente etiqueta, esta distancia corresponde al avance. Por lo tanto, incluye tanto la longitud de la etiqueta en sí como el espacio entre etiquetas, también llamado echenillado cuando se trata de planchas troqueladas.
Esta medida no es un detalle anecdótico. Constituye uno de los parámetros fundamentales que las impresoras térmicas directas y de transferencia térmica utilizan para ajustarse correctamente a la tira. La mayoría de las impresoras profesionales, ya sean modelos de escritorio o impresoras industriales de alta velocidad, cuentan con un sensor óptico o ultrasónico que detecta la transición entre dos etiquetas, o en el caso del linerless, la marca de referencia impresa en el reverso de la tira. Este sensor permite a la impresora sincronizar con precisión la impresión y el corte o el despegue con la posición real de cada etiqueta, evitando así desplazamientos que producirían impresiones superpuestas en dos etiquetas.
Para un comprador profesional, conocer el avance exacto de una referencia de rollo es importante por varias razones. Primero, debe ser compatible con el rango de detección de la impresora utilizada: algunos modelos económicos tienen un rango de ajuste limitado y no reconocen correctamente avances demasiado cortos o demasiado largos. Luego, el avance influye directamente en el rendimiento del rollo, es decir, en el número de etiquetas útiles por bobina, un criterio que influye en el cálculo del costo unitario real por etiqueta impresa, más allá del simple precio de compra del rollo.
En el caso de los rollos linerless, la noción de avance sigue siendo relevante incluso en ausencia de soporte siliconado continuo, ya que marcas negras o zonas de detección óptica reemplazan la función de referencia habitualmente asegurada por el corte de las etiquetas en un liner clásico. La precisión de este avance condiciona entonces la calidad de la referencia y, por lo tanto, la regularidad de la impresión a lo largo de toda la bobina.
Finalmente, el avance debe distinguirse del ancho de la tira, que corresponde al ancho de la banda, y del formato de etiqueta propiamente dicho, que combina ancho y longitud útil de impresión. Cuando un profesional ordena un rollo, se recomienda verificar sistemáticamente tres valores complementarios: el ancho de la tira, la longitud útil de la etiqueta y el avance total, para asegurarse de que la referencia elegida será perfectamente compatible con el modelo de impresora desplegado en el punto de venta o en el almacén.